In memoriam: Francisco Quintero Hurtado

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Columna de un Hipogeo en el Alto de Segovia del Parque Arqueológico de San Andrés de Pisimbalá, Tierradentro, Cauca, Colombia

A unas cuatro horas desde Popayán está la ciudad de los muertos de Tierradentro. Habitada por los indígenas Nasa. Y lo de la Tierra Adentro es literal: Quienes la disfrutan y la sufren de cotidiano y también aquellos que han tenido la valentía propia del viajero inhóspito de respirarla, bien lo saben. El paisaje es tan montañoso como exuberante. Tonos sin fin de verdes y de azules.

Es necesario tomar la  aguadepanela en Riosucio del restaurante de las mujeres paeces, para luego detenerse en el Páramo de Guanacas en donde los Duendes y el Arco se confunden con los imponentes frailejones.

Sigue Inzá -y todo en medio del dejavú nostálgico de los ancestros- para llegar al Parque Arqueológico de San Andrés de Pisimbalá. Andar cuesta arriba hacia el Alto de Segovia y el Alto del Duende. Ambos repletos de entierros de cámaras funerarias subterráneas.

Ya ahí, el tiempo pareciera estar en el mismo punto: en cualquiera y en ninguno.