Quino: etnógrafo permanente de los mundos vividos y de los posibles

Rosa Patricia Quintero Barrera

 Joaquín Salvador Lavado Tejón –Quino- es detallista en todo de lo cotidiano, desde lo aparentemente trivial, hasta los contextos nacionales/mundiales/universales, cruzados por la Guerra Civil Española, el Peronismo, la II Guerra Mundial, la Guerra Fría. Irradiado por el genio de contar historias con viñetas de una página, de algunos cuadros. Entremezcla del humor que cruza fronteras por los referentes conocidos, que por tanto resultan comunes. La maestría de quien sabe de las Artes Bellas, para poder expresarse con dibujos que rompen trazos naturalistas y clásicos. Insiste en que es necesario conocer las técnicas para desarrollar sus propias formas. Lo mismo ocurre en la etnografía, en la que no sólo vale la mirada juiciosa, sino también el talento de la escritura que amalgama de formas maravillosas lo observado y lo leído tantas veces, que da espacio a los giros literarios porque se ha entendido lo estudiado.

Quino ha sido muy cercano del cine, ya sabemos que Dar la cara le sirvió de algún punto de fuga para su vida junto a la niña rebelde que siempre quiere cambiar al mundo o bajarse de él. Con Chaplin se identificó, tampoco quiso hablar; Quino prefirió dibujar. Porque: del lápiz sale cualquier cosa, sale lo que uno quiera, con ese instrumento se tiene un poder increíble. Sí dentro de un lápiz puede salir todo esto, yo quiero hacerlo. A Quino, se le dio más expresarse con trazos excepcionales de crítica y humor. Ya lo dice varias veces, el humor se mueve entre el chiste y el dramatismo, es la junta de la risa y de la angustia.

Al publicar, evidencia errores que dibujó -según él-. Entre sus seguidores lejos estaría pensarlo. La autocrítica lo lleva a inquietarse por sí el lector entendió lo que quería decir. El afán del tiempo que es exigencia para tener listo el trabajo que se publica, a veces implica dejar inconclusa la idea que requería madurarse un poco más. Por fortuna, quedan otras páginas en blanco de su libreta de dibujo, para reconstruir sus ideas. Es la posibilidad en la creación e interpretación de volver/quedarse/irse en el dibujo de los contextos; sea con trazos o con palabras.

En el ser humano de Salvador Lavado convergen sus circunstancias familiares. Su abuela de pensamiento de izquierda; su orfandad temprana; su tío don Joaquín era pintor y hacía afiches de películas, lo incitó a sus primeros dibujos a manera de divertimento. También su desapego a la tecnología. El cine que le mostraba a unos personajes buenos y a otros malos, entre norteamericanos, rusos y japoneses. El mismo antagonismo de las cintas, lo veía en la religión. De la Biblia sacó historias fantásticas, gustó de coleccionarlas, las leía sin ánimo religioso; esas narraciones le sirvieron para desarrollar argumentos, para saber quién es quién.  El nazismo le generó un atractivo perverso, le inspiró para sus críticas al autoritarismo, sectarismo y también para algunos trajes de sus personajes.

Su obra más conocida, sin duda es Mafalda, y a ella no volvió a dibujarla desde 1973, de haber seguido con la historieta, habría sido de la mano de Libertad y de Miguelito: la junta de la angustia de lo imposible y del drama del capitalismo. Pero el Maestro Quino, no dejó de expresarse, ha tenido mucho que decirnos, con su infaltable análisis crítico y profundo acerca de los ámbitos humanos. Su manera de contar sobre los mundos transitados y los posibles, ha encontrado eco entre muchas personas de distintas coloraciones nacionales, por la cercanía de los contextos y de las preocupaciones por nuestro devenir como especie.

 


Fuentes consultadas

Conferencia de Quino: entre la angustia y el humor. Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Publicado el 29 may. 2015. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Eih5o_VCtUQ&t=444s

Página oficial Quino http://www.quino.com.ar/

 


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