1 de mayo: día de las reivindicaciones del trabajo digno

Límites y controles en el trabajo

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

 

“Henry Ford decidió un día «duplicar» el salario de sus obreros. La razón (públicamente) declarada, la celebrada expresión «quiero que mis obreros ganen lo suficientemente bien para comprar mis autos», fue, obviamente, un chiste. Las compras de los trabajadores constituían una fracción ínfima de sus ventas, pero sus salarios representaban una parte muy importante de sus costos […] La verdadera razón por la cual Ford duplicó los salarios fue que de esa manera podía enfrentarse al formidable cambio de la fuerza laboral. Decidió dar a los obreros un aumento espectacular para evitar que rompieran sus cadenas […]” Cohen (citado por Bauman, 2009, p.64).

El mundo de Aldous Huxley era feliz porque todo estaba controlado. El lema planetario era “comunidad, identidad, estabilidad”. Para lograr su cometido, el sistema estaba basado en el proceso Bokanovsky que les aseguraba la estabilidad social, mediante un complejísimo sistema de crear seres idénticos clasificados en castas diferenciadas que resultaban en una predestinación social. Cada ser desempeñaba la función que le había sido escogida y ninguno se increpaba al respecto. El mundo laboral en que nos desenvolvemos funciona con ciertas similitudes. Nuestro proceso Bokanovsky nos regula por los títulos académicos, los centros de educación, las ciudades; también, por las habilidades y privilegios de acuerdo a las disposiciones socio-económicas.

Cada persona -hace algo- en la gran máquina productiva, de acuerdo a lo que sabe hacer y a lo que le dejan hacer. Como retribución recibe un salario que debe invertir en su sostenimiento en un sistema cíclico en donde el dinero regresa a su origen. Es el fordismo en pleno. Las aparentes facilidades laborales -sí las hay- es al modo de Henry: prestar dinero a sus obreros, para que se endeudaran con la misma empresa y no pudiesen liberarse por su propio monto. Al trabajador se le va la vida cumpliendo horarios, marcando tarjeta, mostrándose sumiso con los jefes, a la defensiva y en competencia permanente con los compañeros de trabajo, indulgente con los clientes, mordaz con sus familiares.

El trabajo es una necesidad, algo hay que hacer: unos roban y asesinan para que otros juzguen y encarcelen, unos prometen paraísos de cucaña para que otros se llenen de miedos y no se increpen por nada, unos mandan otros obedecen, unos se endeudan otros se enriquecen. El trabajo es un derecho fundamental que debe basarse en la dignidad y respeto. Por eso el 1 de mayo se celebra el día internacional del trabajo, y son justas las exigencias por las reivindicaciones sociales y laborales de las clases trabajadoras.


Bibliografía

Bauman, Zygmunt. (2009). Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica.

Caricaturas de El Tiempo y El Espectador (Fechas señaladas en cada caricatura).

Huxley, Aldous. (2005). Un mundo feliz. México:Grupo Editorial Tomo, S.A. de C.V.