Pertinencia de la asignatura de Metodología de la investigación

Martha Vogeler. Heinrich Vogeler. Hacia 1905).

Rosa Patricia Quintero Barrera

La investigación promueve el pensamiento lógico y crítico mediante el cruce de lo empírico y de lo teórico que sugiere lo cotidiano. En el caso de los semilleros de investigación, incentiva en los jóvenes las capacidades de liderazgo y de toma de decisiones indispensables en la vida laboral: desde el empoderamiento de su propio hacer, saber y ser. Son espacios para preguntarse y asombrarse ante la diversidad –de comportamiento y de posibles representaciones- humanas y, que ameritan ser estudiadas.

Celso Antunes (2006) sostiene que educar “significa moldear el presente y lanzar las bases para el futuro. Sin embargo, esta misión, que no es solamente difícil sino también grandiosa, necesita apoyarse en principios que la orienten. El aula necesita ser el taller de preparación para el mañana” (p. 7). La investigación no sólo trata de los aspectos operativos propios del método científico, también tiene que ver con la formación integral profesional de los estudiantes, pues además de interiorizar las herramientas específicas de la metodología, también debe incidir en su aplicación en contextos específicos a partir de los problemas concretos que estudien en su formación académica.

Con frecuencia se evidencia la manera cómo se minimiza en el ámbito universitario la asignatura de metodología de la investigación. Desde luego, esa visión incide en que algunos estudiantes no valoren el aprendizaje y menos aún evidencien la importancia de su conocimiento, no sólo en su formación, sino en la posterior aplicación en su vida laboral. La investigación permite que el individuo tenga una mente abierta a entender la otredad cultural y su ejemplificación en la existencia de diferentes usos y connotaciones de las tecnologías; a partir de contrastes empíricos con referentes teóricos; los cuales en suma, llevan al sujeto a apartarse de actitudes y posiciones frente a la realidad como sí sus propias premisas fueran la únicas y las mejores posibles.

Cuando se logra afianzar la importancia de la metodología de la investigación, los estudiantes adquieren competencias eficaces para enfrentar la diversidad, para apartarse de explicaciones ingenuas acerca de la naturaleza de los procesos. Logran mayores destrezas para desempeñarse en la toma de decisiones y en la administración de procesos tecnológicos y científicos, relacionados con los usos de los ecosistemas y acorde a las necesidades actuales tanto locales como globales.

En este sentido, el aprendizaje adecuado de la metodología posibilita la generación inicialmente de ideas, luego su formalización por medio de un proyecto de investigación, su desarrollo, para finalizar en la escritura científica. Fernando Savater (1997) plantea que “La verdadera educación no sólo consiste en enseñar a pensar, sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa y este momento reflexivo —el que con mayor nitidez marca nuestro salto evolutivo respecto a otras especies— exige constatar nuestra pertenencia a una comunidad de criaturas pensantes”.

(Puedes profundizar un poco más en “Disertación dialógica entre las perspectivas del estudiante, el profesor y la universidad).


Fuentes citadas

Antunes, C. (2006). Profesor buenito= alumno difícil. La cuestión de la indisciplina en el aula. Buenos Aires: Editorial SB.

Savater, F. (1997). El valor de educar. Bogotá: Editorial Planeta.