Mis gatos en las redes sociales

Milán

 

“Siempre me pareció que la fotografía era una cosa traviesa; para mi fue uno de sus aspectos favoritos” ― escribió Diane Arbus ―, y cuando lo hice por primera vez me sentí muy perversa”.

Hace unos días publiqué fotografías de dos de mis gatos, en un página de Facebook de gustadores de los Felis silvestris catus, quedé muy sorprendida por el número de interacciones que obtuvieron en unas pocas horas. Reflexioné al respecto, porque este blog, al que le he dedicado gran esfuerzo, y cuyas entradas quedan enlazadas automáticamente en mis redes sociales, gracias a las bondades de WordPress, nunca han tenido tal acogida. Pensaré detenidamente, sí mejor me dedico a compartir fotografías de mis animales, y lo haría muy orgullosa, sí fueran buenos registros fotográficos.

Este tema amerita estudiarlo más a fondo. Por un lado el papel del cibermundo en los vínculos humanos, que nos motivan a formar parte de determinados grupos, talvez buscando cierta aprobación y complicidad con personas virtuales que jamás conoceremos; y por otro lado, la trascendencia de los vínculos entre humanos y no humanos, que ha dado para hablar de las familias multi-especie, en el abanico de posibilidades que nos ofrece este tiempo cada vez más individualizado.

Mientras tanto, les comparto los momentos que Clio y Milán, dos de los de mi manada, dejaron que quedaran en las recordaciones de lo transitorio de las redes sociales.