Receta para escribir un ensayo

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

Preámbulo: ánimo vas a escribir

Construir un texto a manera de ensayo es uno de los ejercicios más apasionantes del intelecto. Debes tener a mano algunos ingredientes de fácil acceso que puedes hallar sin dificultad y gratis en la vida cotidiana, en tu biblioteca y en tus propias anotaciones. Para la prolífera escritora Susan Sontag (1997):

El ensayo no es un artículo, ni una meditación, ni una reseña bibliográfica, ni unas memorias, ni una disquisición, ni una diatriba, ni un chiste malo pero largo, ni un monólogo, ni un relato de viajes, ni una seguidilla de aforismos, ni una elegía, ni un reportaje, ni… No, un ensayo puede ser cualquiera o varios de los anteriores”.

Si estás tomando algún curso, ya has discutido tu idea con el profesor a cargo, a través de una propuesta en la que has señalado la pregunta, la metodología y la bibliografía. Si construyes a solas tu ensayo, las discusiones serán contigo mismo y utilizarás con frecuencia el frasquito que contiene el ingrediente de la auto-crítica. Seguro que has nutrido tu pregunta, hipótesis u objetivo analítico mediante las lecturas realizadas -y por supuesto- con tus avances en el acercamiento cada vez más profundo a lo empírico del fenómeno que examinas.

La producción académica se trata de que aquello que ves en clase, que aprendes de lo que lees y evidencias por ti mismo, te cuestione y te haga pensar desde otros puntos de vista, más sugestivos, creativos e inquietantes, no solo desde el sentido común. El célebre Carl Sagan dice que la ciencia es un modo de pensar. Entonces, prepárate para elaborar la receta de tu ensayo.

Fuente: Day Robert (2005)

Ingredientes y herramientas

  1. Perder el miedo al papel o la pantalla sin una letra, palabra, frase o párrafo. Ya  verás como tu escrito va tomando forma y consistencia.
  2. Elegir un tema que te resulte cercano y sorprendente para que lo estudies con disposición emocional e intelectual.
  3. Recolecta datos de observaciones y de conversaciones con las personas que saben o que viven los contextos que estás analizando.
  4. Retoma tus resúmenes, apuntes de clase, mapas conceptuales, materiales bibliográficos del curso, diarios de campo, fotografías.
  5. Los ingredientes anteriores (3 y 4) los irás guardando en frasquitos con sus respectivas etiquetas para que no olvides su contenido temático.
  6. Es muy recomendable que te ingenies un esquema del contenido de tu ensayo, puedes recurrir a los mapas conceptuales, mentales, mentefactos que tienes en la alacena de tu cocina. Es importante que sepas qué ingredientes vas a emplear, qué categorías analíticas y qué relaciones argumentativas (descriptivas, contradictorias, explicativas) vas a considerar. Este paso en tu receta te servirá para organizar – a tu propio modo – las ideas y echar al ensayo las dosis que vayas probando de los frasquitos en donde has ido y seguirás guardando tus inferencias y datos recolectados.
  7. El paso anterior te lleva a tener un borrador del orden temático para dividir tu escrito en partes y asignarles un título a cada una de ellas. El enfoque deductivo, de lo general a lo específico, resultará útil; igual que en una cena en la que dejamos el postre para el final.
  8. Los títulos son determinantes, Umberto Eco dice que cumplen la función de las hipótesis. Algo así, como cuando estás buscando un libro y te dejas atrapar por su nombre porque esperas que su contenido desarrolle descriptiva, correlacional y explicativamente el tema.
  9. Ningún buen escrito es producto de una sola elaboración ni tampoco será perfecto. Aprendemos de los errores y de tomarnos tiempo para escribir y volver a escribir. Por fortuna en el trabajo intelectual siempre queda algo por construir; los ingredientes y sus cantidades pueden agruparse de otros modos. En tu cocina de escritura estás en libertad de innovar en la composición de las sugerencias culinarias, puedes mezclar, poner y quitar ingredientes; como si juntaras las piezas de un lego y armaras otro diseño distinto al del modelo sugerido. Por ello, es fundamental que no dejes para el último momento la construcción de tu ensayo. Tómate tu tiempo, pon a fuego lento tus elucubraciones; los grandes chefs del mundo recomiendan cocinar a fuego lento. Si saturas de condimentos tu receta, no se podrán diferenciar los sabores.
  10. El exceso de sal daña un plato. Puede ocurrir si dejas que el peso argumentativo caiga en el exceso de citas bibliográficas, sin conexión entre ellas y de pronto sin la citación respectiva. Sería como echarle arena a un rico pastel de chocolate.
  11. Relee el documento tantas veces como sea necesario. Siempre ten a mano el frasquito de la auto-crítica, para que no se te pierda, déjalo en el bolsillo del delantal. Así podrás evitar repeticiones de palabras, excesos de gerundios y, en general mejorar la sintaxis, la gramática y la argumentación con cada repaso.
  12. No puedes olvidar que los conceptos deben servir para explicar con mayor profundidad las propias inferencias. La teoría cumple la función que las gafas para los miopes, cuando se las ponen ven nítido.
  13. Ten a mano los manuales de citación, es fundamental que no incurras en plagio. No es suficiente señalar los textos en la Bibliografía, es necesario realizar las debidas referencias en cada parte del documento en donde has recurrido a otros autores. Recuerda lo del fuego lento. Si te excedes en la temperatura, puedes tener más rápido tu escrito pero perderá su delicioso sabor y se te puede quemar.
  14. Escribe en primera persona, un ensayo está lejos de ser un informe técnico que prefiere del impersonal para evitar las responsabilidades. Aquí la responsabilidad en las interpretaciones es solo tuya.
  15. Considera los criterios de evaluación y de estilo que solicitan quienes van a revisarlo. Este aspecto te posibilita no generarte falsas expectativas. No puedes presentar un jugo de naranja si te han solicitando una deliciosa ensalada.

Ya estás listo, ahora pasemos a emplatar tu obra.

 

Preparación de la composición del ensayo

  1. El título es el nombre del plato que aparece en el menú. Ojalá sea corto y llamativo, que aluda a la pregunta, al objetivo o a la hipótesis inicial, puede que se haya transformado un poco; en ese caso, considera los cambios. No queremos que tus comensales se sientan engañados.
  2. La introducción es la entrada de tu ensayo. Dicen que de acuerdo al desayuno se imagina al almuerzo y a la cena. Entonces es fundamental que: (i) Expongas con claridad la naturaleza y alcance del problema investigado. (ii) Indica la metodología empleada. (iii) En la última parte presenta brevemente los capítulos que conforman el documento.
  3. El desarrollo del tema propuesto o capitulado es el plato fuerte, corresponde a las divisiones mayores del escrito, por lo tanto es considerado como el cuerpo del mismo. El escrito debe ser original, producto de tu experiencia y del análisis juicioso de los autores que examines. En el ejercicio académico cuentas con las posibilidades para dialogar teóricamente con los autores que estimes adecuado, aunque es conveniente que partas de aquellos que has visto en tus clases, recuerda que los tienes en los frasquitos de la alacena de tu cocina. No se trata de citar por citar, sino de exponer unos argumentos que para quien escribe en principio tengan relevancia, y que sean claros para quien lee. Y ya que estás emplatando tu deliciosa obra ten presente la presentación. Algunos dicen que todo entra por los ojos, entonces revisa los tipos de letra, el interlineado, la paginación, los pie de página, la ubicación de las fotografías.
  4. Las conclusiones corresponden al postre, y ya sabes que lo más rico se deja para el final. Entonces en esta parte de tu ensayo dejarás claros los principales hallazgos analíticos de manera argumentada, no con viñetas que afearían tu plato. Evita tus opiniones personales que te pueden llevar a sesgos etnocéntricos en tu interpretación, este inconveniente no lo tendrás si eres consecuente con el desarrollo de tu propio escrito.
  5. Finalizaras tu presentación con una buena copa, que en tu ensayo corresponde a la Bibliografía. Allí va el listado de los documentos utilizados como referentes empleados durante el proceso investigativo. De nuevo ten presente utilizar el recipiente adecuado que corresponde a las normas de captación de fuentes bibliográficas.

Voilà, si te sirvió esta receta y construiste un ensayo exitoso, tus comensales degustarán con deleite tu texto, no sentirán indigestión al leerlo, podrán retomarlo, hablar y escribir acerca de él, quizás emularlo e inspirarse para elaborar otro plato.

“Y nada más. La comida está servida. El cocinero se lo ha pasado bien preparando el festín y no desfallece. ¡Te ofrezco mis mejores deseos para el banquete que empieza! ¡Que te aproveche! Daniel Cassany


Bibliografía

Cassany, Daniel. (1995). La cocina de la escritura. Barcelona: Editorial Anagrama.

Day, Robert A. (2005). Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Washington: Publicación Científica y Técnica No.598.

Sontag, Susan. (1997) “El hijo pródigo”. Bogotá: Revista El Malpensante