Celebración del “Día de los Derechos de los Animales” con la familia humana, felina y canina

Milán Kun, Konan y Pikis

Rosa Patricia Quintero Barrera

La mía ha sido una familia muy cercana a los otros animales, mis más infantiles recuerdos han sido siempre con perros y gatos. Celebramos el Día Internacional de los Derechos de los Animales. Qué mejor homenaje a esos hermosos peludos que nos han acompañado en todas las circunstancias de la vida, que contar algo de ellos a través de fotografías.

Dino

Dino fue nuestro primer perro, se nos metió al garaje de la casa en Bogotá, nos acompañó unos quince años de extrema alegría. Pasamos juntos un sinfín de aventuras. Era muy arisco con las otras personas y disfrutaba mordiéndolas cada vez que podía. Tuvimos la inmensa fortuna de compartir toda su vida. Al partir nos destrozó el corazón y se nos quedó para siempre en los recuerdos más queridos.


Clío

Clío es la musa de la familia, tan hermosa y cariñosa como solo ella puede serlo. Le encanta el queso y está expectante cuando preparamos pizza. Es la gatita de colores porque su pelaje va entre blanco y tonos de gris, con sus ojos del color de las esmeradas. Su mirada de cristal nos inspira y acompaña en las largas jornadas de los días y de las noches.




Pikis

Tommy o Pikis como le decimos con mucho amor. Era un gatito callejero que decidió seguir a su hermano humano menor y meterse a nuestra casa. Ahora es un gatazo, el más solidario de la manada, protege al resto y los cuida cuando están enfermos. Es el más comelón de todos y quizás el más sociable. Curiosea y duerme en los lugares más inhóspitos de la casa.



Sasha

Sacha fue nuestro regalo de un 24 de diciciembre, la recibimos en adopción de una querida estudiante que se la encontró y no podía tenerla en su casa. Sachita era una gatita pequeña, un tanto taciturna y muy mimada. De la manada era la más cazadora e intrépida. De sus hermanos prefería a su humano menor y a Pikis. Ella se nos enfermó y los tratamientos veterinarios que recibió no lograron recuperarla. Nos quedamos con el enorme vacío de no volver a verla con su andar liviano, ágil y elegante.



Konan

Konan es nuestro Pitbull, lo conocimos en el consultorio veterinario en un chequeo de Pikis. Después de verlo allí, no pudimos dejar de pensar en él y fuimos a adoptarlo. Fue amor a primera vista. Konan se integró sin ningún problema a su familia gatuna, con él hemos visto que no es cierto que perros y gatos no la van bien; al contrario son muy juguetones. También hemos aprendido que la discriminación tan característica entre los humanos, también ocurre con los perros mal llamados potencialmente peligrosos. La agresividad de cualquier perro depende de su educación. El nuestro es un señorazo.



Totoro

En una salida de Konan con su hermano humano mayor encontró al gatito que llamamos Totoro. El peligroso Pitbull lo llevó a la casa; él fue el que decidió adoptarlo. Por supuesto, lo recibimos con todo el gusto. Konan no dejó de estar a su lado, lo cargaba en su boca por toda la casa, moviendo su colita muy contento. A Totico lo abandonaron en la calle casi recién nacido, estaba muy enfermo y pese al tratamiento veterinario y a nuestros cuidados, se nos fue.

Una vez más nos visitó la muerte. En medio de nuestra tristeza quedamos agradecidos por haber tenido a este hermoso gatito mágico que se nos quedó en el corazón.


Milán Kun

Después de la partida de Sasha y de Totoro pensamos que no tendríamos más mininos. Y fue cuando vimos unas fotos de un hermoso gatito en una página de adopciones, y gracias a la insistencia de su hermano humano menor resultamos con un nuevo integrante en la manada. Lo nombramos Milán Kun. En unos pocos días se adaptó al resto de animales. Es nuestro integrante más joven y juguetón. Se ha encargado de los horarios alimenticios, él gestiona con insistencia que el desayuno, el almuerzo y la cena ocurran de manera precisa.

Somos una familia de Homo sappiens sappiens, Felis silvestris catus y Canis lupus familiaris; que hemos aprendido a convivir teniendo en cuenta nuestras diferencias biológicas e identitarias. Coincidimos en la vida compartida de manera sincera, conversadora y amorosa. Entre todos nos cuidadamos. Nuestros animales han sido adoptados o han llegado por sí mismos a la casa. Nos ocupamos de que reciban asistencia veterinaria, sus vacunas, sus alimentos y el trato respetuoso que merecen.

Konan tiene su carné, su chip y lo sacamos a pasear con su collar; cumplimos con las exigencias de esta raza. Su hermano humano mayor es el encargado de acompañarlo a sus rutinas diarias de ejercicios; y siempre evitamos a las personas que discriminan a los Pitbulls y a sus dueños. La trascendencia de los vínculos entre humanos y no humanos, ha dado para hablar de las familias multi-especie, en el abanico de posibilidades que nos ofrece este tiempo cada vez más individualizado. Nuestra vida no sería la misma sin los peludos que tienen a bien compartir su existencia con nosotros.