Tejidos de mujeres en época de pandemia

María del Amparo Barrera Silva
Pilar Cristina Barrera Silva
Rosa Patricia Quintero Barrera

Este tiempo de distanciamiento social fue aprovechado por tres mujeres para tejer cada una a su modo objetos que para ellas tienen significado y utilidad. Con la intención de entretenerse en lo agotador que ha resultado el encierro durante la pandemia. En los meses de encierro, que aún continúan, los días se fueron volviendo más largos y algo aciagos, se sentía que se estaba en prisión domiciliaria y lejos de la familia.

Vivimos en diferentes ciudades y nos comunicamos por los medios tecnológicos disponibles en la actualidad. Cada una viviendo la triste realidad colombiana por medio de las redes sociales, los noticieros y las emisoras que saturan el espíritu con datos sobre cómo el Covid-19 y las biopolíticas han transformado nuestras vidas.

Si bien, tenemos buenos libros para alimentar el cerebro y el corazón, siempre llega el hastío y el deseo de reposar a la mente. Recurrimos al trabajo manual, lo hicimos al unísono, sin ponernos de acuerdo, nos fluyó de forma natural. Al compartir lo que estábamos haciendo en el entretanto de las responsabilidades que cada una tenía que desarrollar, quedamos sorprendidas: porque nos habíamos dispuesto a bordar y a tejer en crochet con hilos de plata y de cobre para hacer joyas, con pita para diseñar una cortina y con hilos de colores para elaborar bolsitas y separadores de libros.

Analizando el quehacer artesanal, recordamos nuestra niñez y juventud. Tuvimos la fortuna de contar como cabeza de hogar con una gran mujer; nuestra casa materna fue el nicho donde nos formamos. Para nuestra madre y abuela, Araceli, que amorosamente llamábamos Mita o Mitita, lo más importante era el estudio. Ella tuvo su juventud, en una época donde la mujer poco estudiaba, se dedicaba al hogar o a la modistería; estudió en el colegio bogotano “La Complementaria del Norte”. Fue una excelente lectora de las obras clásicas de literatura rusa y francesa; disfrutaba con encanto de las obras de Agatha Christie. Nos dejó una nutrida biblioteca. Todas las mañanas desde que llegaba uno de los periódicos de circulación nacional, lo leía por completo. Ese gusto por la lectura lo heredamos todas, junto con el de la escritura; en particular su hija mayor, a quien el trabajo manual no se le dio, a cambio la favorecieron las letras.

Nuestra Mitita disfrutaba de coser y de tejer para nosotras y para la casa, tejía en dos agujas sacos y blusas; en crochet elaboró cubrecamas, manteles y carpetas. Nosotras aprendimos algo de su maestría en estas lides solo mirándola. Su único hijo varón desarrolló habilidades en la electrónica, recordamos que hizo el primer televisor de la familia, lo ubicó en una mesa sobre la que estaban dispuestos todos sus componentes, luego lo construyó de manera compacta. Siempre aprovechábamos para compartir con ella momentos imborrables y para hablar sobre lo que ella quisiese.

Los siguientes tejidos en tiempo de la pandemia son un homenaje y un agradecimiento a nuestra madre y abuela, quien nos estructuró la mente y el corazón con diferentes formas de interpretar y de situarnos en el mundo.

Cortina artesanal elaborado con pita No. 6 y aguja de crochet, la puntada que se seleccionó permite mirar fácilmente el exterior. Es original porque para la confección se usó conocimiento de tejido básico en crochet con ideas originales de decoración y de los requerimientos para culminar la obra en los bordes laterales y el superior. Para el decorado en el parte superior se añadieron botones color fucsia para darle vida y hacerla más agradable a la vista, el centro se decoró con un gato, en los bordes laterales se tejió una especie de arandela. La cortina tiene de largo 1,38 m por 1.00 m de ancho, se gastaron 20 madeja de pita y la confección se hizo en aproximadamente 28 días, tejiendo alrededor de 5 horas por día, se consideró adecuado el material porque la ventana está en una casa campestre. Para el largo se tuvo en cuenta que en la casa hay dos perritas que se echan contra la pared y ensucian las cortinas que lleguen al piso. De no ser por el confinamiento debido a la pandemia no se hubiera realizado la obra; simplemente se va al comercio y se compra. Fue una buena manera de pasar el tiempo y al verla puesta en su sitio se siente el orgullo de la fabricación.

Collar en cobre y textil, tejido en gachillo (crochet), formado por un gran número de cuadrados, círculos y triángulos unidos con alambre de cobre. Se ha realizado en el contexto de la pandemia en tardes de mucho tejido. La forma del collar resulta un poco caprichosa en la manera como se han integrado las partes que componen la obra.

Inicialmente se tejieron muchas figuras geométricas simétricas en el proceso de conocer la técnica, y luego al unirse, la sensación obtenida por la tejedora mostró que las figuras fueron mostrando la forma final en la cual quedaría el collar.

Ficha técnica 
Título: El ojo de Dios
Dimensiones:  21 cm X 22cm
Materiales: Hilo de cobre calibre 0,28 mm, lana de dos colores, hilo dorado metálico.
Técnica: Tejido en ganchillo No 4 usando hilo de cobre calibre 0,28 mm

Tejer plata pura es diferente a tejer cobre, la plata es áspera, sin embargo, se deja modelar, es gratificante interactuar con este metal.  Los aretes se elaboraron en forma circular, y se les insertaron cristales para alegrar la forma monótona que tienen.

Ficha técnica 
Título: Aretes sin fin
Dimensiones:  diámetro 4,5 cm
Materiales: Hilo de plata pura calibre 0,30 mm, hilo de plata calibre 1,2 mm para los ganchos pescador y cristales de diferentes colores.
Técnica: Tejido en hilo de plata de calibre 0,3 mm y varios cristales, utilizando un ganchillo No 4.

Descripción: Valija miniatura metálica tejida con hilo de cobre y un brillante para cerrar. La idea surge por la forma que toma el tejido en el momento de realizarlo, siento que el tejido me habla y me indica que figura está escondida dentro del entramado.

Ficha técnica
Título: Dije miniatura valija casual
Dimensiones: alto 2 cm, ancho 1 cm, espesor 5 mm
Materiales: Hilo de cobre calibre 0,28 mm, brillante. Se tejió con un ganchillo No 4
Técnica: Tejido en ganchillo No 4 usando hilo de cobre calibre 0,28 mm

Descripción: Tejer me recuerda tardes con mi madre, mientras ella tejía, personalmente le acompañaba en mis labores académicas. Se han elaborado cuatro joyas en hilo de cobre.  Dos collares uniendo en cada uno piezas circulares y cuadradas, formando composiciones simétricas, agradables al ojo del observador. Es fácil concluir como las diferentes piezas sueltas al unirse pueden mostrar infinidad de composiciones de acuerdo con el tamaño y ubicación de cada uno de los elementos que forman la creación. Los dijes resultan ser dos figuras geométricas básicas, el círculo nos da la sensación de no tener inicio ni final y el trébol de cinco hojas nos permite evocar superstición.

Ficha técnica
Título: 2 Collares madre naturaleza y 2 dijes monótonos.
Dimensiones: Collar 1:  20 cm X10 cm. Collar 2: 20 cm X 9 cm. Dije circular: 5 cm diámetro. Dije en forma de trébol 5 hojas: 4 cm diámetro.
Materiales: Hilo de cobre calibre 0,28 mm y ganchillo No4.

Descripción: El obligado distanciamiento social ha permitido hacer actividades postergadas, como bordar, leer y escribir. Las necesidades se han  replanteado y las maneras de satisfacerlas. Una de ellas es el uso de los separadores de libros, que pueden ser de cualquier estilo, desde los muy elaborados hasta facturas de compras, boletas de cine o bordados.

Leer es acariciar letras, palabras, párrafos con los ojos impregnados de curiosidad. Cada libro tiene su identidad, igual que el lector. Es un privilegio entre el autor y el lector coincidir. En este maravilloso viaje nos acompañan los separadores de libros y las bolsitas para guardar cosas importantes.

El bordado/tejido, la lectura y la escritura se encuentran: armar la estructura, en este caso es el tronco del árbol robusto y de varios verdes, las ramas que permiten la argumentación ya sea con otras ramas o con variantes como ejemplos o soportes conceptuales. Algunas partes se bordan sin esfuerzo, pueden ir en seis hilos, eso depende de cada uno, en cómo mezcla colores, texturas de hilos, diseños y también en cómo relaciona en su mente lo empírico y lo teórico, o quizá su junta. Otras partes quedan mejor acomodadas, casi ni se notan los matices; no faltan las que quedan forzadas, con huecos entre ideas, puntadas y nudos. Al final va el estilo, las revisiones, la estética y las flores que pueden dar lugar a otras formas de interpretar. El separador florido va con dos bolsitas para tener a mano lo que haga falta en la lectura.

Ficha técnica
Título de la obra: Separador florido de libros y bolsitas para guardar cosas importantes.
Tamaño: Separador florido (19,5 X 7 cms) y bolsitas (9 X13 cms).
Materiales: Telas (dril y lienzo), hilos de colores para bordar, agujas, papel (periódico y cartón delgado), pegante, cintas.
Técnica: Bordado rústico y libre.