Retos de la educación virtual en la post-pandemia

Por: Rosa Patricia Quintero Barrera

Cuadro de texto: Caricatura 1 del Maestro Betto, publicada en abril del 2020 en El Espectador
Caricatura de Betto, en El Espectador

Nuestra especie se caracteriza por su enorme capacidad de adaptarse a las situaciones más adversas, no solo por el peligro al contagio del Covid-19, sino también nos hemos adaptado al empleo de las variadas herramientas tecnológicas con las cuales contamos hoy día. Por lo tanto, es innegable reconocer que ha surgido el reto de aprender y de practicar las competencias propias de la enseñanza-aprendizaje virtual y que en muchas universidades se viene empleando con resultados exitosos desde hace décadas. Los retos de la virtualidad post-pandemia implican:

(i) Contar con adecuadas conexiones a internet y con los equipos tecnológicos que soporten este trabajo. En cuanto a este aspecto, las de accederlos no son iguales para todos, algunos estudiantes habitan lugares rurales en donde resulta esquiva la tecnología, además de las condiciones socio-económicas de cada uno. Lo anterior se ve reflejado en el cumplimiento de los deberes académicos: asistencia y permanencia en las clases, participación en las actividades de discusión grupales y las disposiciones emocionales.

(ii) Los retos desde el punto de vista de los estudiantes en la educación virtual, llevan a que asuman su rol protagónico en su proceso de aprendizaje, destinando el tiempo necesario para el estudio y para la realización de las actividades asignadas, de acuerdo a los parámetros académicos solicitados. Los estudiantes deberán asumir la -autoconsciencia – que refiere Enrique Dussel: de ser conscientes de que tienen consciencia y que saben lo que están haciendo; por ejemplo, en cuanto a producir de su propia autoría los productos solicitados, sin incurrir en el plagio y en la trampa. También a preocuparse por investigar por sí mismos aquello que no les resulte suficiente; por fortuna en la actualidad contamos con una abundante información a disposición de un buen estudioso. Tendrán que mejorar sus hábitos de lectura-escritura, y capacidades argumentativas.

(iii) Los profesores en la educación virtual post-pandemia deben estar dispuestos a manejar de modos asertivos y creativos las TIC’s: producir documentos, videos e infografías entre otros recursos didácticos que estén acordes a los contenidos programáticos de los cursos y a las características de los estudiantes, sin olvidar que cada uno aprende a su propio ritmo. Será necesario que sean muy disciplinados en entregar las retroalimentaciones de los ejercicios de aprendizaje, de evaluación y en responder los correos electrónicos. Tendrán que asumir la trascendencia del trabajo interdisciplinario, porque este proceso requiere de la participación de varios profesionales y de expertos trabajando en equipo con el ánimo de que el contenido de los cursos esté del mejor modo dispuesto para los estudiantes.

A manera de conclusión, el imaginar cómo será la educación virtual en la post-pandemia, nos lleva a pensar en los retos que nos acarrea este evento desde nuestros respectivos ámbitos profesionales. Sin duda la presente crisis planetaria nos ha puesto a pensar en los vínculos que tenemos con los demás, en cómo nos relacionamos en el estudio, en el trabajo y en lo doméstico. Uno de los papeles de la educación es contribuir al proceso de humanización de los estudiantes en sus acercamientos a otras formas de entender la vida, dotada de simbologías y de organizaciones culturales distintas a las conocidas por la empiria. Lo anterior nos lleva a considerar que estamos analizando un evento en el que confluyen varios factores, es decir, que aquello que ocurre en aula virtual es un resultante de la sumatoria entre las motivaciones/emociones, los propios contextos personales y sociales, las disposiciones cognoscitivas y metodológicas de los estudiantes y de los profesores, y de las estrategias pedagógicas y técnicas de las Universidades.