Dificultades de los caficultores caucanos durante la pandemia

Por: Wilder Olmedo Sol Lubo
[Estudiante de Diseño Visual – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca]

La agricultura es una de las economías que más está presente en Colombia, ya que miles de campesinos siembran sus tierras para tener un ingreso de dinero, cultivando distintos productos que se producen en el país, entre ellos se destaca el café. El café como ya es conocido es uno de los productos más importantes, se exporta a todo el mundo y es una de las economías más importantes, llegando así a representar a Colombia a nivel mundial, debido a su calidad y a su sabor inigualable.

Las personas que siembran el café y lo producen son llamadas caficultores, destinan sus predios a la siembra de este producto, ellos dependen del café y todo lo que gire en torno al café les afecta más que a nadie. En la actualidad con la llegada al mundo de la pandemia del Covid-19, este gremio se ha visto severamente afectado en cuanto a su producción, los problemas económicos en general, el alza en los abonos y pesticidas utilizados en la producción y mantenimiento de los lotes, todo esto y más son los problemas por los cuales están pasando los caficultores del país. Además de las recomendaciones de bioseguridad, para la contratación de trabajadores durante los tiempos de cosechas de café en cada una de las regiones del país. Pero cómo los caficultores han tenido que sortear estos problemas, y sí han recibido algún tipo de ayuda por parte del gobierno nacional; estas y otras preguntas se intentarán desarrollar en el siguiente documento, el saber todo esto nos ayuda a ver que las personas del campo y en especial las de este gremio son también afectadas por el Covid-19.

Colombia es un país de climas muy variados que van desde las playas cálidas del Caribe, pasando por las playas tropicales y húmedas del Pacífico y adentrándonos a climas templados y un poco fríos de la cordillera  de los Andes, llegando a las sierras y nevados del país. Cada uno de estos climas son especiales para la siembra de ciertos productos, en este caso el café, es más cultivado en sectores con un clima templado así como lo son los departamentos de Nariño, Norte de Santander, Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca, Huila, Cauca, Tolima, Caldas, Quindío y Risaralda, siendo conocidos los últimos tres como el eje cafetero y en donde se encuentra ubicado el tan visitado parque del café.

Los departamentos antes mencionados son los que más producen café en el país, ya que sus territorios gozan de climas templados que son perfectos para su producción. El presente ensayo enfatiza en el Cauca, que goza de un clima variado desde los fríos paramos de las montañas, hasta las selvas tropicales de la costa Pacífica caucana. Zonas como Popayán, Timbio, El Tambo, Cajibio y Piendamó, entre otros;  se caracterizan por tener ecosistemas perfectos para la producción en cantidades asombrosas de café en grandes fincas; y vale la pena considerar que cientos de familias que viven de este producto.

Ubicación de Villanueva con respecto a Popayán – Google Maps

La Vereda Villanueva, ubicada al noroccidente de Popayán, consta de fincas destinadas al cultivo de café, pero no solamente de café, ya que en medio de los cafetales los campesinos también siembran otro tipo de cultivos como: plátano, yuca, árboles frutales (aguacate, níspero, guamas) que por sus ramas producen sombra y protección a los cultivos de café cuando se producen granizadas, muy comunes en la región.
El café produce la suficiente ganancia para sostenerse así mismo y a la familia -bueno- todo esto si el caficultor cuenta con más de mil palos de café sembrados, de lo contrario no generará lo que se espera; al estar en café en la bolsa de Nueva York, los caficultores esperan el precio del café según se ubique el dólar en Colombia, ya que si este sube igualmente subirá el café, de lo contrario pues bajará y se verán perjudicados todos los caficultores del país. Colombia pasa por la tendencia del año pasado, caracterizado porque antes de la cosecha (mayo, junio y julio), el precio se ubicaba sobre los $900.000 la carga de café (una carga de café equivale a 10 arrobas es decir a 125 kilos), pero cuando comenzó la cosecha este precio se vio afectado, ya que bajó considerablemente ubicándose por debajo de los $ 650.000 la carga. Lo anterior, por supuesto, afectó considerablemente a los caficultores, quienes se veían más afectados eran los que tenían pequeñas fincas, los que tuvieron que adquirir algunos créditos porque no les alcanzaba el dinero para comprar los respectivos abonos y químicos que necesitaba su café.
Todo esto sin saber que en el 2020 se verían afectados por la pandemia. A comienzos del año en curso, todo marchaba muy bien, se proyectaba un buen precio del café y todos los caficultores se preparaban para sus respectivas cosechas, ya que para esos meses se tiene la costumbre de contratar a trabajadores o como ellos los llaman peones, quienes son del sector y otros son de otros municipios o departamentos. Hacia el mes de abril Colombia se vio afectada por el Covid-19, ocurrió el cerramiento de las vías y con ello la suspensión de los transportes intermunicipales y interdepartamentales, con el fin de que el virus no llegara a sus casas.
No se observaba un buen futuro para los caficultores, pues ya que la cosecha se acercaba, la Federación de Caficultores del Cauca brindó algunas ayudas en implementos a todos sus afiliados, para prepararse en las cosechas ya que no podían contratar a personal que no estuviera en el sector de los cultivos.
El gobierno nacional implementó el uso del tapabocas y del alcohol durante las épocas de cosecha en el país, el precio del café estaba muy bien, se ubicaba sobre $ 1.100.000 la carga, un precio que todos querían aprovechar.

Cosechas en Villanueva – Fotografía de Einar Lubo

Don Fernando Gómez, un caficultor que tiene su finca en la Vereda Villanueva, comenta que ese había sido el mejor precio que había tenido el café, nunca antes había visto un precio así tan alto y que claramente él quería aprovechar así como todos sus vecinos. Don Fernando posee alrededor de 8.000 palos de café, que no puede cosecharlos todos, y necesita contratar a peones. Él cuenta con la ayuda de su esposa quien le colabora permanentemente, mientras que sus hijos le ayudan por momentos, ya que al estar en el colegio con clases virtuales no los puede obligar  a coger café. Para don Fernando lo más importante es que sus hijos estudien para que tengan un mejor futuro y una mejor vida.

Don Fernando tuvo que instalar internet en su casa para que sus hijos estudiaran, dice que él es afortunado porque sus hijos pueden estudiar y tienen los recursos para contratar el servicio de internet además de tener un computador. Él ofrece ese servicio a los que no lo tienen y no cuentan con los recursos para que puedan estudiar, ya que no todos sus vecinos tienen los medios para pagar unos $60.000 mensuales que cuesta. Por lo tanto, el acceso a una conexión de internet, fue uno de los primeros problemas por los que se vieron afectados no solo los caficultores sino en general todos los campesinos que tienen hijos en el proceso de escolarización. Con las clases virtuales, a pesar de que algunos profesores eran conscientes y les llevaban los trabajos, pero no era igual, ya que los niños pequeños no se concentraban bien, y más de uno, no aprendía de la mejor manera; para los mayores, les pedían clases por video llamada y la mayoría no podía asistir porque no tenía los medios para asistir.

Don Fernando cosechando café. Fotografía de Wilder Sol

Un segundo problema que enfrentaron, cuenta don Fernando, fue la contratación de peones para la cosecha, ya que se llegaron los meses y todos los que podían trabajar ya estaban trabajando en otras fincas; a pesar de tener un buen precio del café no tenían los peones necesarios para coger el café. Las jornadas se doblaban y cogían café con la primera luz y finalizaban con la última luz del día (5:00 a.m. – 5:00 p.m.); y después lo despulpaban (quitarle la cáscara),lo lavaban y lo secaban para venderlo. Don Fernando comenta que se acostaban alrededor de las 10:00 de la noche, una hora a la que no estaban acostumbrados, después de cada día terminaban extenuados para seguir al otro día con la misma jornada.

El virus les trajo el tener que doblarse en sus horas laborales ya que no querían que el café se cayera por lo maduro que estaba, ya no habían trabajadores en el sector disponibles y tocaba afrontar la situación durante los tres meses que dura la cosecha; durante ese tiempo, los caficultores se ven totalmente cansados, no tienen un horario fijo de entrada ni de salida, una jornada de más de 8 horas en donde no reciben horas extras. En la vereda por el momento no se ha visto ningún contagiado con el virus, pues la comunidad se ha protegido, no se permiten las fiestas, y hubo un retén en donde solamente entraban personas que vivían allí, a nadie más se le permitía el paso, eso parecía como si se viviera en un conjunto cerrado en donde si quieres ir a visitar a alguien tienes que llamarla primero para que te dejaran pasar a visitarla.

Retén en el acceso a la vereda Villanueva. Fotografía de Einar Lubo

Los caficultores en el sector alcanzaron a disfrutar al menos de un buen precio del café. Don Fernando y sus vecinos disfrutaron de un buen precio después de sus largas y cansadas jornadas laborales. Durante esos días la única ayuda que recibían era la llegada de afiches para el uso de tapabocas. Ellos no recibieron ni un implemento por parte de las organizaciones y asociaciones a las que están afiliados. Además, los días sin IVA en el país no los benefició, pues las cosas que ellos necesitaban como abonos, no eran productos que tuvieran descuento; al contrario subían su valor. Así como habían ganado un buen precio, una gran parte se iba en la compra de abonos para recuperar el café y prepararlo para la próxima cosecha.
Las ayudas que el gobierno daba beneficiaron a los grandes caficultores, aquellos que poseían más de 100.000 palos de café, pero los pequeños productores no recibían ninguna ayuda. La pandemia trajo distintos problemas al país, y muchos se quedaron en las personas pobres que vivían en las ciudades y no salían. Pero nadie hablaba de los caficultores que también sufrían por esta situación, protegiendo a sus familias y generando con mucho sudor y esfuerzo para producir el café que muchas personas compran en un supermercado o en una tienda de barrio.
No se sabe por cuánto tiempo se vaya a convivir con el virus, quizá tengamos que acostumbrarnos a vivir con él; ojalá que los caficultores y en general los campesinos que cultivan las tierras colombianas que llevan muchas de las cosas que las personas tienen en su mesa, reciban la importancia que merecen y sean catalogados también como héroes, porque cuando todo tuvo que parar ellos no pararon y nunca dejaron de trabajar ni cultivar sus tierras.

Bibliografía
Café. (sin fecha). En Wikipedia. Recuperado el 09 de diciembre de 2020. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Caf%C3%A9

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