Esfuerzo y esmero de los trabajadores de la plaza de mercado La Esmeralda

Por: José Rodolfo Chantre Guaca
[Estudiante de Diseño Visual – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca]

Ilustración “Manos” de Rodolfo Chantre

Este ensayo pretende mostrar a la plaza de mercado La Esmeralda, como un lugar en el que campesinos y personas de Popayán (Cauca-Colombia) van a vender o revender sus productos, además de mostrar el esfuerzo que conlleva trabajar en la galería, ya que como lo mencionan algunos trabajadores: la gente está perdiendo la costumbre de ir a mercar a estos lugares, ya que con la pandemia del coronavirus muchos prefieren ir a los almacenes de cadena, causando que varios padres y madres cabezas de hogar, no tengan un sustento para proveer a sus familias. A manera de complemento:

La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiestan de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de Cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y por lo tanto también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.

(Zuleta, 1980)

Para el desarrollo de esta investigación se recurrió a hablar con algunos trabajadores de la galería La Esmeralda, para conocer un poco los esfuerzos que deben hacer para poder vender sus productos a los clientes que van a mercar y que en muchos casos afectan su salud.

El primer caso es de un despostador de carne que se le levanta a la una de la madrugada, y los fines de semana llega a las nueve de la noche, ya que tiene que encargarse de despostar entre cinco a diez reses:

Yo vivo en los Sauces, y me vengo en bicicleta desde allá  entre semana me vengo a la 1:30 más o menos y los fines de semana me vengo a las nueve de la noche, porque son más reses las que hay que despostar por ser día de mercado, para este trabajo se requiere de mucha concentración, porque una vez en un descuido me moche el dedo de la mano, y ahora se me dificulta más el trabajo por no tener un buen agarre.

Testimonio 1

El segundo caso es de una señora cabeza de familia que se dedica a vender desayunos y almuerzos. Ella cuenta cómo se levanta de martes a domingos a las cuatro de la mañana, para empezar a comprar los productos con los que prepara las comidas:

Yo me levanto a las cuatro de la mañana a la galería llego a las 5 maso menos, empiezo a comprar las cosas para preparar el almuerzo, mientras voy preparando las cosas la gente me va pidiendo desayunos, mi hija mi cuñada y mi papá me ayudan, ya que es muy difícil atender y repartir almuerzos a tanta gente, muchas veces acabo a las cinco de la tarde maso menos ya que hay que lavar mucha losa y dejar aseado el puesto para el otro día.

Testimonio 2

El tercer caso, es de una vendedora de hierbas y algunos vegetales, que viene desde Totoró. Ella misma es quien se dedica al cultivo, y venta de sus productos. Cabe destacar que la señora solo vende sus productos los días de mercado viernes, sábado y domingo, por lo que al no tener un puesto se sitúa en uno de los pasillos de la galería:

Yo me levanto a las tres de la mañana, para bajar al pueblo, porque yo vivo un poco más arriba, en mi casa me ayudan a cargar los bultos y canastas hasta donde toca coger la chiva que sale a las 4 de la mañana. Cuando llego a la galería me demoro una hora más o menos organizando todo lo que voy a vender, y a la una de la tarde empezar a organizar, para montarme en la chiva que sale de dos a tres de la tarde, para volver al siguiente día.

Testimonio 3

Los animales luchan entre sí por una de dos razones: para establecer su dominio en una Jerarquía social, o para hacer valer sus derechos territoriales sobre un pedazo determinado de suelo. Algunas especies son puramente territoriales, sin problemas de jerarquía. Otras, tienen jerarquías en sus territorios y han de enfrentarse con ambas formas de agresión. Nosotros pertenecemos al último grupo: las dos cosas nos atañen. Como primates, heredamos la carga del sistema jerárquico.

(Morris, 1967, p. 70)

El cuarto caso es de un señor que tiene una cafetería. Él se levanta todos los días a las tres de la mañana, para preparar lo que va a vender, ya que los trabajadores que llegan temprano van a comprarle, para desayunar y empezar a trabajar:

Cuando llego, lo primero que hago es poner a hervir una ollada de agua para el café y después empiezo a preparar todo para amasar la masa del pandebono, buñuelos, masas, empanadas y papas, por eso a la gente le gusta venir a comprar porque todo es fresco y preparado ese mismo día. A veces es duro, porque a pesar de que tengo quien me ayude, a veces el voleo es tanto que  también toca lavar losa de afán, y al estar acalorado me dan dolores en la mano por las noches.

Testimonio 4

El quinto caso es de un señor que compra productos de campesinos que vienen de Silvia y de El Tambo, esta persona se dedica a la venta de papa y plátano:

Yo me levanto a las tres de la mañana para ir hasta el barrio Bolívar a comprar la papa y el plátano. Tengo que madrugar a esa hora porque me transporto en bicicleta y tengo que llegar temprano para alcanzar a comprar los productos que llegan, también porque tengo que lavar los bultos de papa para que estén presentables para los clientes.

Testimonio 5

El último caso es de un señor propietario de un granero, además de que vende los productos a precios económicos, él o a veces con la ayuda de sus hijos, ayudan a sus clientes a cargar los mercados hasta su medio de transporte, con el fin de velar por la seguridad del cliente, y evitar esfuerzos físicos en ellos:

Yo llego a las 5 de la mañana para empezar a organizar los productos que vendo, sacar los bultos de los granos, cuando la gente me compra mercados grandes les ayudo a cargar las cosas, también a veces hago descuentos o les doy algo de ñapa, para que se sientan bien atendidos, cosa que no he visto que hacen en los almacenes de cadena.

Testimonio 6

Estos son los testimonios de algunos de los trabajadores, que laboran en la plaza de mercado La Esmeralda, quienes hacen un llamado a la comunidad para que no se pierda la costumbre de ir a mercar a estos lugares como lo son las galerías, ya que así se está apoyando a varios padres y madres cabezas de familia, quienes van a trabajar para poder mantener a sus familiares. Para algunos comerciantes sus ventas disminuyeron notoriamente, a raíz del aislamiento obligatorio, ya que muchas personas preferían ir a comprar a almacenes de cadena, que ir a estos lugares por miedo al contagio.

Conclusiones

Como cualquier otra plaza de mercado, la de La Esmeralda reúne personas de diversas partes de la ciudad y del departamento del Cauca, trabajadores que se dedican a la venta o reventa de productos con el fin de generar ingresos y mantener a sus familias. En la galería se pueden conseguir gran variedad de productos: papa, plátano, naranjas, guayabas, carnes, hierbas, frijol y arvejas, entre otros productos que llegan de diferentes partes del Cauca u otros departamentos de Colombia. La Esmeralda es un espacio que sirve para relacionar a los comerciantes con los compradores, compradores que en su mayoría prefieren ir a mercar a este lugar, por la cercanía que pueden tener con los productos y con los vendedores, quienes incentivan a que sus clientes sigan comprando mediante la famosa ñapa y la buena atención que en otros sitios no se puede apreciar; también es un lugar en el que los trabajadores interactúan entre ellos mismos, ya sea para apoyarse como una gran comunidad o generando altercados en algunos casos.

Bibliografía

Morris, D. (1970). El zoo humano. Barcelona: PLAZA & JANES

Zuleta, E (1980). Elogio a la dificultad.