Rosa Patricia Quintero Barrera Mientras regreso… fue el título de la última columna de Alfredo Molano en El […]

Tengo el gusto de presentarles, el libro de la antropóloga Nubia Barrera Silva, “Secuencias históricas de las prácticas […]

Rosa Patricia Quintero Barrera

Si no se habla, si no se escribe y no se cuenta, se olvida y poco a poco se
va tapando bajo el miedo. La gente que vio el muerto se va olvidando y
tiene miedo de hablar, así que llevamos un oscurantismo de años en el que
nadie habla de eso […] Como nadie habla de lo que pasó, nada ha pasado.
Entonces bien, si nada ha pasado, pues sigamos viviendo como si nada.

Testimonio de habitante de Trujillo, Valle del Cauca

(Cartilla Cátedra de Paz, Pontificia Universidad Javeriana)

 

Como he dicho con anterioridad, si las guerras son provocadas por instintos
homicidas innatos, entonces poco es lo que cabe hacer para impedirlas.
En cambio, sin son provocadas por relaciones y condiciones prácticas,
entonces podemos reducir la amenaza de guerra modificando estas condiciones
y relaciones.
Marvin Harris

En Colombia el conflicto y la guerra han sido de larga duración. La polisemia de la muerte, tanto de facto como simbólica es quizá uno de los aspectos que más terror forja. Ejemplos en la historia y presente del país se hallan por doquier: torturas, falsos positivos, crímenes de Estado, matanzas y ajusticiamientos de los actores armados;  señalamientos e inculpaciones a intelectuales, profesores, estudiantes, sindicalistas, líderes de movimientos sociales. Quienes ejercen el poder han logrado gran audiencia en la población debido a la complicidad de los medios de comunicación, al punto de polarizar al país entre una derecha, un centro y una izquierda, cuyos bordes son difusos y contradictorios. Incluso han logrado el beneplácito ante la muerte y los asesinatos de personas de tendencias políticas disidentes y subalternas, hasta la añoranza por sus muertes de las maneras más impunes.  La significación de la muerte como una práctica implementada por los administradores del poder: “El espacio de muerte es importante en la creación de significado y de consciencia, y en ninguna parte tanto como en las sociedades donde la tortura es endémica y en donde florece la cultura del terror” (Taussig, 2012, p. 32).

En este escenario la Cátedra de la Paz forma parte de las recientes iniciativas que el gobierno colombiano (Decreto 1038 – Ley 1732) ha gestado, para la construcción de una nación más tolerante y respetuosa hacia la diversidad de ontologías y praxis en los espacios en donde el ciudadano colombiano actúa: desde las aulas de clase, los contextos familiares y laborales, los públicos y privados. En suma, aquellos en donde el sujeto se interrelaciona en su cotidiano vivir.

A continuación, presento una selección bibliográfica sobre el tema. Acaso, su estudio sirva para encontrar puntos de fuga que nos acerquen; o en medio de las distancias nos permitan aceptar la otredad ontológica y práctica, evidente en los gastados discursos de odio, señalamiento y exclusión. Conceptualizar/abstraer el fenómeno económico, político y social que vivimos, puede que nos dé las luces de quienes lo han estudiado -desde distintas orillas del conocimiento- para comprenderlo y asumir una responsabilidad de discurso y acción.


DOSSIER

¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad.(2013).Informe general Grupo de Memoria Histórica.Centro Nacional de Memorial Histórica. Bogotá: Imprenta Nacional. En, http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/basta-ya-memorias-guerra-dignidad-new-9-agosto.pdf

Centro Nacional de Memorial Histórica. http://www.centrodememoriahistorica.gov.co

Collier, Paul . Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas.

Derechos humanos para una cultura de paz y reconciliación.  http://www.derechoshumanos.gov.co/observatorio/publicaciones/Documents/2017/170213-Modulos-SENA-web.pdf

Harris, Marvin. (1998). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura Barcelona: Alianza Editorial, S.A. https://www.caja-pdf.es/2016/10/20/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas.pdf

María Barrera de Aragón

Uno de los personajes más interesantes del siglo XX es, sin lugar a dudas, Karl Popper. Su vida estuvo ligada a los dramas del siglo: las revoluciones científicas de la Teoría de la Relatividad y la Mecánica Cuántica y la Segunda Guerra Mundial. Los primeros marcaron profundamente se vida intelectual. De otra parte sometió a la crítica las teorías sociales de varios autores, entre ellos las de Marx y Hegel, acusándolas de historicistas y fatalistas y propuso a tesis de que no hay determinismo en la historia como tampoco lo hay en la ciencia natural. Popper vislumbró estas ideas a partir del cisma que en la física ocasionó la Teoría de la Relatividad de Einstein.
La física alcanzó un alto grado de madurez y desarrollo a finales del siglo XIX y principios del XX a tal punto que llegó a afirmarse: 1) Científico es lo explicable en términos de la física newtoniana; 2) El objetivo principal de los físicos es mejorar los instrumentos de medida para cuantificar mejor los fenómenos. Estas ideas y algunas implicaciones de la física newtoniana generaron una visión determinista del mundo. En consonancia con ello, el Universo marchaba como excelente mecanismo de relojería. Las implicaciones más duras de esta cosmovisión eran el concepto de verdad que se imputaban a las construcciones científicas. La “verdad” se “medía” por las implicaciones en tecnociencia y los desarrollos de las otras ciencias cuando se mediaban por el “estilo newtoniano”. Da ahí que la promulgación de la Teoría de la Relatividad en 1905, y su posterior aceptación fueran el detonante de una nueva manera de mirar el mundo y, un semillero de ideas y corrientes. En el seno de la cultura como un todo se empezó a gestar el llamado “relativismo” que impregnó poco a poco la actividades de lo humano. El cisma que generó en la física clásica la Teoría de la Relatividad se debió a varios hechos: a) Algunos de los principios fundamentales, que se habían aceptado como verdaderos durante casi dos siglos fueron revaluados; b) La física relativista era un sistema explicativo con poder explicativo y predictivo. Lo anterior aclara, entre otras cosas, porqué la física clásica quedó como un caso límite de la física relativista.
Tres ideas básicas.