Infografía de Isabel Cristina Melo Legarda
Infografía de Isabel Cristina Melo Legarda

José Miguel Machado Morales

Infografía de Daniel Andrés Chamorro Samboni
Infografía de Daniel Andrés Chamorro Samboni

La primera concepción de ética y moral, surge a partir de debates mentales en donde la terminología y los vagos conceptos del tema se chocan al momento de producir con palabras lo que en verdad significan. La ética, es la forma más idónea para decir lo que es bueno o lo que no, principio fundamental de lo que implica ser correcto en la vida. Y sí partimos de esta cuestión de rectitud: ¿cuándo un acto es bueno? ¿cuándo es un acto malo? Un ejemplo simple, en nuestra sociedad colombina se llevó a cabo en el proceso de paz en donde más de 50 años de barbarie se extinguieron en una simple firma y acuerdos, algunas las personas piensan que fue un gran paso para esta nación, marcada por el narcotráfico y la delincuencia, donde los delitos nunca tienen un fin determinado de clausura y que la impunidad y la falta de respeto a la autoridad se está reflejando en la precariedad del sistema judicial que nos gobierna. Desafortunadamente para los colombianos no representa en nada tales acontecimientos, ya que para la mayoría que sufrió en carne propia la violencia siente que su derecho aún no han sido reparado. Ese derecho a vivir libremente, a trabajar con honradez en sus campos, a construir una familia. A causa de la infamia, los campos y las familias se han fracturado, por las acciones de los actores armados, quienes prefirieron raptar de los brazos de aquellas madres a los hijos para la guerra, de la forma más denigrante y vil que haya podido existir.

Sí hablamos de principios en dónde quedan aquellos, al momento de incurrir en cuestiones tan vandálicas. Me atrevería a pensar que aquellos seres, quizá no tuvieron oportunidades de salir adelante con la educación, trabajo, o de lo contrario tuvieron una niñez marcada por el maltrato.

Hasta dónde el fin justifica los medios, hasta dónde son buenos aquellos que hacen lo malo. Eso depende del grado de intención con el que las personas hacen su acciones, porque sí dependiera de los colombianos, quizá ya  los habrían mandado a hervir en aceite por todos sus desmanes con la sociedad.

Pero maldad genera más maldad. Hay que darles la oportunidad de reivindicarse, hay que brindarles una sociedad que re-signifique, una sociedad que respete que sea tolerante, hay que prepararles el terreno para que ellos puedan tomar otra vez las riendas de sus vidas, pero sin olvidar aquellos que sanaron sus heridas ya abultadas de cicatrices y que cuando pasan sobre ellas sus manos recuerdan la desgracia de la guerra. Es hacia ellos a quienes se les debe también brindar esa oportunidad de reivindicación, pero una reivindicación a la dignidad, a la paz consigo mismos y al perdón de sí mismos. Ahí yace lo importante de la ética, donde se identifique ese valor como persona y esa dignidad se convierta en ese paradigma de respeto a los derechos humanos que todos somos parte y deberían de ser una enmienda para nuestra sociedad.

La dignidad humana debe cimentarse en motivaciones morales, los comportamientos son regulados por la costumbre, el hombre no debe considerar a los demás como manipulables pues la dignidad se lo impide, ya que cada uno de nosotros, estamos dotados de costumbres, creencias y saberes y por ende un mundo único. Pero desafortunadamente es todo lo contrario, hoy en día es evidente encontrar en medios de comunicación que la corrupción está catapultando a Colombia como el quinto lugar en su escalafón. Es triste observar como aquellos prefieren enriquecerse de dinero, mientras que otros mueren por falta de alimentación, salud, hogar.